Nutrición infantil

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Las consecuencias de la desnutrición en la infancia son muchos más graves que en los adultos. La alimentación es la base para un buen desarrollo físico y mental, por eso seguir una dieta equilibrada es muy importante en el caso de los más pequeños. Si el niño está bien o mal alimentado durante sus primeros años de vida (especialmente desde los 0 a los 8 años), dependerá su capacidad para comunicarse, relajarse, y aprender, puesto que la desnutrición se ha comprobado que afecta al rendimiento escolar, y en todos los ámbitos de su vida.

Durante la infancia se adquieren también los hábitos alimenticios para tener correcta nutrición: la ingesta de todo tipo de alimentos, variedad de alimentos en las comidas, preparación, modales, horarios, etc.

La dieta durante el primer año:

  • Durante los primeros 4-6 meses, es preferible que el bebé se alimente de leche materna, y se recomienda prolongar alguna toma hasta los 12-24 meses.
  • Introducir, el gluten después de los 6 meses y las frutas tropicales después del primer año.
  • Después de la leche materna, se recomienda seguir tomando leche de continuación, un total de medio litro diario.
  • La introducción de nuevos alimentos debe realizarse de forma paulatina para ver la tolerancia. El pediatra marcara la introducción pero a modo orientado os recomendamos la siguiente pauta: frutas suaves a partir del quinto mes, pollo a partir del sexto, ternera a partir del séptimo, pescado a partir del noveno, y huevos a partir del año.

Dieta de 1 a 2 años:

  • Empezar a ofrecerles alimentos troceados y no triturados.
  • A esta edad la cantidad a ingerir dependerá de su peso y medidas, y también del grado de actividad (si gatea, o camina, por ejemplo tendrá mayor desgaste energético).
  • Pasará de comer un plato único donde todo está triturado, a ingerir primeros y segundos platos.

A partir de los 2 años:

  • El niño ya tiene una alimentación, horarios, y pautas adquiridas, bastante similares a la de los adultos.
  • Se recomienda repartir el aporte calórico entre las cinco comidas principales (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena). Siendo el desayuno y la comida las más importantes del día.

Teniendo en cuenta esta pauta, se ha de tener en cuenta la pirámide alimenticia, en la que se explica que el volumen de ingesta diaria de alimentos debe ser en mayor proporción para los cereales, fécula y legumbres; seguido de frutas y hortalizas; después lácteos y los aceites; en menor cantidad, carnes, pescados, huevos, y frutos secos; por último y en escasa cantidad, las grasas y los azúcares.

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